Nuevo impuesto al Sello

El Gobierno de la Ciudad Autónoma, Mauricio Macri, pretende extender el impuesto al sello, que alcanzaría a la compra venta de autos usados, contratación de Pólizas de Seguros y los Resúmenes de las Tarjetas de Crédito.

En la discusión del Presupuesto del año 2009, esta semana se comenzará a discutir el impuesto a estos tres tipos de contrato, que hasta el momento no se encuentran alcanzados por el mismo, la oposición ya planteo sus críticas.

Por el momento el  impuesto al sello es pagado cada vez que se hace una transferencia de inmuebles o alquileres comerciales. También en las compraventa de propiedades, salvo que estas sean viviendas únicas de hasta $ 360.000, los alquileres de locales comerciales y de viviendas para turistas, y la compra de embarcaciones y aeronaves deportivas.

La idea del macrismo es ampliarlo a otros contratos entre privados. Si prospera la iniciativa oficial, cada vez que se transfiera un auto usado se pagará el 2%, que podría ser  abonado por el comprador, el vendedor o por mitades. Habrá que pagar un 0,8% de la prima cuando se firme una póliza de seguros de automotores, vida, retiro, o contra robo o incendio de una propiedad. Y lo realmente increíble es que la gente sentirá todos los meses en su bolsillo, que cuando una tarjeta de crédito envíe el resumen mensual de gastos, habrá que pagar un 6 por mil de lo consumido. Así, en una compra de $ 2.000 habría que pagar $ 12 al Estado.

Como justificación fuentes del gobierno porteño, señalaron que este esquema fiscal respecto del impuesto al sello ya existía hasta el año 1994. El gobierno menemista impulsó un pacto fiscal por el que las provincias debían restringir el cobro de este gravamen. Que sólo fue respetado por las provincias de La Rioja, Tierra del Fuego y la Ciudad de Buenos Aires. Por eso, y siempre de acuerdo a fuentes del gobierno, hoy casi todas las provincias, incluida la de Buenos Aires, están cobrando el impuesto al sello, aún el de los resúmenes de las tarjetas de crédito.

Además y siguiendo con las  justificaciones que dieron en el macrismo es que el gobierno porteño debe afrontar un 90% de sus gastos con recursos propios, mientras que otras provincias se apoyan mucho más en la coparticipación federal. Y que no le queda otro remedio que ampliar este impuesto, con el que piensa duplicar lo que recauda hoy, para llegar a $ 700 millones. La necesidad de ampliar la caja se agudizó tras la negativa de la Nación de avalar la emisión de un bono por $ 1.500 millones que según el macrismo eran para financiar obras.

Néstor Grindetti, el ministro de Hacienda,  visitara este día lunes  la Legislatura para empezar a defender el Presupuesto, el código fiscal y la ley tributaria. Allí se empezará a ver cuánto consenso hay para modificar este impuesto.

Diego Kravetz, presidente del bloque del kirchnerismo lo rechazan, explicando “cualquier economista dice que aumentar impuestos en momentos de recesión provoca más recesión. Eso, más el cobro de Ingresos Brutos a la industria que proponen, sería un gran error”.

Según Aníbal Ibarra: “Es un cambio que afectará al consumo, principalmente a las clases media y baja. Van a retirar $ 300 millones de la economía hacia el fisco, es regresivo. ¿Por qué Macri no le cobra impuesto al juego o a las transferencias de futbolistas?”.

Enrique Olivera, de la Coalición Cívica, agregó: “En momentos de crisis cualquier aumento de impuestos debe ser muy bien pensado. Sería bueno que el Ejecutivo revise todo el Presupuesto, porque cuando lo armó las condiciones económicas eran otras”.

También algunos legisladores cercanos al PRO apoyan esta iniciativa, Marcelo Meis, que responde a López Murphy, dijo que sería “inoportuno aumentar costos con los impuestos cuando el consumo baja. Puede generar un efecto bumerán”.

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