La AFIP, con nuevo director estará en manos seguras

 La Administración Federal de Ingresos Públicos, AFIP, tienen como nuevo director al señor Ricardo Echegaray, el cual en actuaciones anteriores  en organismos de control y su antigua relación incondicional con el ex presidente Néstor Kirchner parecen definir un perfil preocupante para el importante puesto en el que acaba de ser designado. Este organismo es el órgano mas importante responsable de la recaudación de impuestos y, como tal, tiene relación con la totalidad de las empresas y sociedades del país, así como con todo individuo que tenga un número de CUIT o CUIL. No existe en le País  otro órgano del Estado que tenga tal grado de involucramiento en la vida de todos los ciudadanos ni tampoco hay otro que maneje tal magnitud de recursos económicos.
El recaudador de impuestos, desde los tiempos mas antiguos ha sido una figura temida y odiada y estos sentimientos no han sido casuales. La perfección y el detalle de las normas impositivas nunca son suficientes para impedir situaciones especiales e interpretaciones diversas.

El recaudador es el encargado de enfrentarse diariamente a contribuyentes imposibilitados de pagar y a otros que intentan evadir. Casi siempre los ciudadanos expuestos frente al fisco piensan que pagan impuestos excesivos en relación con las prestaciones insuficientes que reciben del Estado. Además el Estado argentino es ineficiente y con mucha corrupción en el sector público.

Frente a un evasor se necesita un recaudador eficaz y honesto, que ponga esa misma categoría a todos aquellos que no muestran un cumplimiento perfecto. El maltrato a estos últimos es inevitable si no se dispone de una organización eficiente y cuidadosa. El recaudador debe administrar decisiones que favorecen o perjudican. De acuerdo con la visión popular ocurre más bien esta última de las alternativas, por eso no debe extrañar que, como en los tiempos bíblicos, la actitud de la gente frente a un organismo como la AFIP sea, como mínimo, de descontento y de temor.

Cualquier empresario importante de la Argentina no critica al Gobierno, ya que si lo hace casi sin dudas expone a su empresa a una acción arbitraria y persecutoria de la AFIP. Existen relatos de experiencias dolorosas históricas sobre ese tema.

En el marco de una muy compleja normativa impositiva siempre habrá un inciso del que un inspector pueda tomarse para encontrar un anterior incumplimiento que, sujeto a punitorios y ajustes, ponga a la empresa o al contribuyente cerca de la ruina.

La AFIP es pasible de ser utilizada como un arma eficaz y peligrosísima para alinear y someter voluntades o para castigar a quienes el poder le indique.

El funcionario designado en la conducción de la AFIP es muy importante que por lo antes mencionados sea una persona con una conducta ejemplar y una profesionalidad probada, además de ser claramente independiente del poder de turno. Sin juzgar sus atributos morales, puede decirse que la persona elegida en esta ocasión no expone cabalmente ante la opinión pública esas cualidades.

Confirmando con esta designación un modo de acción del gobierno nacional que de ninguna manera contribuye a recuperar la confianza ni a mejorar la calidad institucional, tan necesarias en el momento de crisis que estamos atravesando.04/01/2009   La Nación

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