¿Porque es Feriado Nacional el lunes 22 de noviembre de 2010?

Soberania Nacional El lunes 22 de noviembre de 2010 es Feriado Nacional, debido a que el Gobierno hace unos días oficializó los feriados, y entre ellos fue agregado el 20 de noviembre como el Día de la Soberanía Nacional, el cual es trasladable al cuarto lunes del mes, con el objetivo de fomentar el turismo en la República Argentina. José María Rosa, historiador argentino, fue el encargado de pedir que se instaure dicha fecha, oficializada por la Ley Nº 20.770.-

El lunes 22 de noviembre de 2010 es Feriado Nacional por el Día de de la Soberanía Nacional el 20 de noviembre, trasladable al cuarto lunes del mes.

Durante este Feriado Nacional se conmemora la Batalla de la Vuelta de Obligado, en la localidad de San Pedro provincia de Buenos Aires.

Es en recuerdo de los heroicos y valientes soldados argentinos , que en el año 1.845, en inferioridad de condiciones resistieron la invasión del poderoso ejército Anglo-Francés, que lo superaba ampliamente en cantidad, reafirmando la idea de la República.

Cuenta la historia que en el año 1.845, Francia e Inglaterra intentaron colonizar algunos territorios de nuestra querida Argentina, pero el pueblo ya no deseaba nuevamente volver a ser una colonia, por lo que el Gobierno de Juan Manuel de Rosas, con el respaldado del General José de San Martín desde el exilio, preparó la resistencia.

Los invasores intentaron su ingreso por el Río Paraná, pero las tropas nacionales, al mando de Lucio Mansilla se anticiparon en Vuelta de Obligado.

Sucedió que el General Lucio V. Mansilla, con dos mil valientes ocupó las trincheras y baterías emplazadas en el lugar, colocados de costa a costa en tres gruesas cadenas cubiertas por banderas argentinas, sobre 24 lanchones, para impedir el paso de las embarcaciones anglo francesas.

Al acercarse los enemigos, el General Mansilla surcó el aire con un grito:

“…Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la Soberanía de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables aquí no lo serán!… ¡Vamos a probarlo! ¡Ya no hay paz con la Francia ni con la Inglaterra! ¡MUERAN LOS ENEMIGOS! Tremole en el Río Paraná y en sus costas el Pabellón Azul y Blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea…”

Solamente se escuchaba un rugir de los cañones y el grito de miles de gargantas argentinas que desgarraron la mañana. Los cañones bramaban en defensa de la bandera agraviada, mientras los bravos patriotas luchaban a destajo entonando el himno nacional.

Mientras tanto que, unos noventa buques mercantes remontaban las aguas del Río Paraná, que eran custodiados por una poderosa flota de barcos de guerra ingleses y franceses, las mayores potencias militares del momento, con casi cien cañones a bordo.

Un grupo de un poco más de 2.000 hombres, soldados regulares y gauchos, y 21 cañones de pequeño calibre bastaron para demostrar que no nos entregaremos jamás.

Si bien las fuerzas enemigas superaban ampliamente en número y modernidad de  armamento a las argentinas, estas no se amedrentaron y batallaron duramente durante largas siete horas.

El objetivo principal de las tropas adversarias era el ingreso al territorio argentino, si bien superaron la barra del Paraná, pero no pudieron ocupar las costas.

Por lo que las naves anglo-francesas siguieron aguas arribas, dañados profundamente por el bravo combate. Regresando, unos meses después, el 4 de junio de 1.846, donde nuevamente  la patria, bajo el mando de Mansilla, se cobraría revancha en El Quebracho y San Lorenzo, en otra muestra de coraje y bravura.

Esta vez sí, luego de las pérdidas sufridas por los invasores y la bravura de nuestros hombres se logró que finalmente los gobiernos extranjeros ordenaran el retiro inmediato e incondicional de sus escuadras en el Plata desagraviando al pabellón argentino con 21 cañonazos.

A partir de dicho día 20 de noviembre de 1.845 se conoció en toda Europa la heroica resistencia de los valientes soldados, reforzando su espíritu de lucha nacional.

Lo que le permitió a la República Argentina a alejar a los futuros enemigos que tenían planes de volver a tomar a la Nación bajo su poder y se afianzo la República.

Pacho O’Donell, historiador nacional, cuestionó a los colegas que tratan de minimizar la batalla en la Vuelta de Obligado, remarcando que:

  • “no se puede discutir la victoria porque los agresores no lograron ninguno de los objetivos que se propusieron”.
  • “Fue una epopeya que estaba oculta. Las tropas argentinas resistieron contra dos potencias en lo político, económico y social”.

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