Un informe de la Fundación Mediterránea reveló que la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar, pagadas por Anses, registraron un aumento real del 14% entre 2023 y 2025. Este incremento en el poder adquisitivo fue clave para reducir la pobreza infantil en Argentina.
Los datos sobre la AUH y la Tarjeta Alimentar surgen de un análisis basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec.
Según el informe, la pobreza entre niños y adolescentes de 0 a 14 años bajó del 39,5% al 35,4% en los dos primeros años del Gobierno de Javier Milei. A su vez, la indigencia en ese grupo etario cayó de 18,9% a 10%. La mejora se explica en parte por el impacto de ambas prestaciones sociales, que permitieron aumentar los ingresos reales de los hogares con menores.
Impacto de AUH y Tarjeta Alimentar en la reducción de la pobreza
La AUH, implementada en 2009, se consolidó como la principal política de transferencia monetaria destinada a la infancia. Su poder de compra se fortaleció significativamente entre los años 2023 y 2025.
No obstante, su poder adquisitivo avanzó de forma desigual frente a dos rubros que integran el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Por ejemplo, mientras la asignación aumentó 31,3% pero el costo de la educación subió 52,3% y los alimentos un 32,2%.
En cambio, la Tarjeta Alimentar permaneció congelada desde junio de 2024 en $52.250 para un hijo. A pesar de eso, su impacto conjunto con la AUH fue relevante. Entre ambas prestaciones, lograron cubrir el 100% de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) en diciembre de 2024 y el 92% en 2025. Ese año, el promedio de cobertura anual fue del 97%, el más alto desde su implementación, exceptuando el contexto de pandemia.
Brecha entre trabajadores formales e informales
El informe de la Fundación Mediterránea también alertó sobre una diferencia significativa entre las prestaciones para trabajadores informales y formales. Mientras la AUH y la Tarjeta Alimentar cubrieron el 92% de la CBA en diciembre de 2025, la asignación familiar por hijo del SUAF del tramo más bajo solo cubrió el 32%.
Esta brecha se agrava con el aumento del salario formal. En los tramos superiores, la cobertura llega apenas al 22%, 13% y 7%, respectivamente.
Según la Fundación Mediterránea, esto genera un sistema fragmentado y con incentivos que desalientan la formalización laboral, en un país donde el 43% de los trabajadores son informales.

