Moyano pidió aumento del subsidios de desempleo y mantener asignaciones familiares

De la reunión de  la CGT con la presidenta Cristina Fernández se deduce que la misma  fue para entablar una relación que contemple necesidades mutuas. La discusión ocupo mayor tiempo que las propuestas planteadas por los sindicalistas. Por un lado las amenazas de despidos, la  competencia electoral, la sombra de una crisis mundial que se agiganta y un clima social que indudablemente se enrarece son demasiados componentes coincidiendo en un mismo momento de la realidad. A la vez  Hugo Moyano hace esfuerzo por soportar las corrientes que lo empujan a separarse del Gobierno, y Cristina Fernández, que se esfuerza por contenerlo de su mismo lado.

La relación este año no será nada fácil, mientras se mantenga la presión de la crisis mundial sobre nuestra economía, pero los días mas críticos son las siguientes semanas

La CGT antes del incoó de la reunión planteó como diagnostico laboral las amenazas de despidos  que podría desatarse, tan sólo en las próximas semanas, en los sectores automotor, metalúrgico, construcción, textil y de servicios portuarios. O sea, a lo largo de toda la columna vertebral de la actividad productiva. Luego fue Moyano quien intentó quitarle dramatismo a sus dichos, asegurando que la situación «no es alarmante, pero preocupa». En rigor, es mucho más que preocupante.
Ya que existe una enorme masa de trabajadores que está mantenida por el régimen de subsidios de $600.- por mes que dispuso  el Gobierno para que se cambien despidos por suspensiones. Automotrices, siderometalúrgicas, textiles y hasta empresas de la alimentación han ingresado en procedimientos de crisis que desembocaron en esa «solución».

Las empresas multinacionales son las que han tomado la delantera en aplicar políticas de ajuste sobre sus planteles. Respondiendo a una estrategia global, en la cual la instrucción es desensillar hasta que aclare, y al menor costo. Fueron seguidas por empresas locales.  Las empresas lideres fueron las primeras en recibir del  Gobierno la negociación con el fin de evitar una catástrofe social, con esa estrategia solamente se postergo unos meses la decisión final, que en muchos casos es el despido. Por lo menos es lo que esta escrito en los expedientes en el Ministerio  de Trabajo. El Gobierno es el encargado de subsidiar las suspensiones. Muchos de estos planes están próximos a vencer.
La CGT propone calmar el dolor de los despidos con un aumento en el fondo de desempleo,  seguir abonando las asignaciones familiares aun a los trabajadores despedidos y ampliar el plazo para que las obras sociales mantengan las prestaciones medicas.

 

 

 

21/04/2009 – Página

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