El proyecto de ley presentado por la diputada nacional Karen Reichardt abrió un fuerte debate sobre el futuro de los criaderos en la Argentina. La iniciativa propone crear un régimen nacional para regular criaderos, refugios, hogares de tránsito y pensionados de animales de compañía.
Karen Reichardt propone regular los criaderos mediante un registro nacional
El proyecto crea el Registro Nacional de Establecimientos para Animales de Compañía (RNEAC). EN caso de aprobarse, deberán inscribirse obligatoriamente al mismo todos los criaderos, refugios, pensionados y hogares de tránsito antes de iniciar sus actividades.
Además, la iniciativa define expresamente qué se entiende por criadero. Según el texto, se trata de un establecimiento destinado a la reproducción planificada y responsable de animales de compañía con fines comerciales o de preservación genética para el mejoramiento de razas.
En paralelo, diferencia a los refugios como espacios dedicados al rescate, recuperación y reubicación de animales abandonados o decomisados.
Esa diferenciación es uno de los puntos que cobró mayor relevancia tras las críticas de especialistas y proteccionistas, quienes sostienen que ambas actividades tienen objetivos completamente distintos.
Requisitos que deberán cumplir los criaderos
La iniciativa establece una serie de exigencias para que los criaderos puedan funcionar legalmente. Entre ellas figuran:
- Condiciones edilicias adecuadas.
- Protocolos sanitarios.
- Asistencia veterinaria periódica.
- Registro individual de cada animal.
- Sistema de identificación y trazabilidad.
- Personal capacitado.
- Planes de contingencia sanitaria.
Asimismo, los establecimientos deberán contar con dirección técnica o asesoramiento veterinario. Por ello, quedarán sujetos a auditorías periódicas para verificar el cumplimiento de las condiciones de habilitación.
Prohibiciones previstas en el proyecto
Aunque la iniciativa habilita el funcionamiento de criaderos registrados, también incorpora diversas restricciones para la actividad comercial.
Entre las principales prohibiciones se encuentran la reproducción sin habilitación oficial, la cría de animales con patologías hereditarias incompatibles con su bienestar, la reproducción excesiva de hembras, la separación prematura de las crías y la venta de animales sin identificación sanitaria ni trazabilidad. También prohíbe comercializar animales en ferias, plazas, vía pública o plataformas digitales cuando el establecimiento no cuente con inscripción vigente en el registro nacional.
Por otra parte, el proyecto exige que todos los animales comercializados posean identificación individual y un certificado sanitario emitido por un veterinario responsable.
Refugios
El texto del proyecto de ley también regula el funcionamiento de los refugios. Entre otras obligaciones, dispone que los animales alojados deberán ser esterilizados antes de ser entregados en adopción, salvo contraindicación veterinaria.
Además, prohíbe la eutanasia como método de control poblacional y promueve programas de captura, esterilización y retorno (CER), junto con campañas masivas de castración como estrategias para reducir la cantidad de animales en situación de calle.
Polémica por la legalización de los criaderos en Argentina
Distintos sectores proteccionistas cuestionan que, en la práctica, el proyecto de ley otorgaría un marco legal a una actividad comercial de los criaderos.
La presentación del proyecto de ley generó un fuerte cruce entre Karen Reichardt y Matilda Blanco en LAM.
En ese contexto, el Doctor Romero cuestionó públicamente la propuesta. “Está equivocadísima. La diputada está mezclando los refugios con los criaderos”, afirmó el veterinario. Además, remarcó que “los criaderos tienen una finalidad comercial, mientras que los refugios cumplen un rol solidario y no son la solución al problema, sino un parche ante la falta de una política de Estado basada en la castración masiva para reducir la sobrepoblación animal”.
Cabe señalar que esta no es la primera iniciativa que presenta La Libertad Avanza en referencia a las mascotas. La primera fue la llamada Ley Conan, la cual pretende endurecer las penas contra gente que maltrata animales. A diferencia del proyecto de Karen Reichardt, la iniciativa fue muy bien recibida por los proteccionistas.

