La Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar son claves para reducir la indigencia infantil. Sin embargo, los pagos de Anses tienen un impacto más limitado sobre la pobreza. Así lo determinó un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA).
El estudio de la ODSA analiza la evolución de la pobreza infantil entre 2018 y 2026. Además, mide el efecto de la AUH y Tarjeta Alimentar sobre las familias vulnerables.
Impacto de la AUH y Tarjeta Alimentar en la indigencia
Según la UCA, la pobreza alcanza al 42,5% de los niños y adolescentes en 2026. Sin las ayudas sociales analizadas, subiría al 47,8%.
El impacto es mucho mayor sobre la indigencia. Actualmente afecta al 9,5% de los menores de edad, pero llegaría al 16,4% sin las transferencias de Anses.
Además, el informe señala que la AUH y la Tarjeta Alimentar son muy importantes en las familias vulnerables argentinas. En 2025 y 2026 redujeron más del 90% de la pobreza infantil estimada. Asimismo, representaron cerca del 97% y 98% del efecto sobre la indigencia.
Por esta razón, el informe concluye que estas prestaciones sostienen un piso frente a las situaciones económicas más extremas. No obstante, generalmente no alcanzan para superar la línea de pobreza.
La pobreza infantil bajó pero persisten las carencias
UBA no solamente analizó la AUH y la Tarjeta Alimentar. También indicó que la pobreza infantil llegó a un máximo del 70,4% en 2024. Luego bajó al 46,9% en 2025 y al 42,5% en 2026.
A pesar de esta mejora, quienes siguen siendo pobres permanecen prácticamente a la misma distancia de cubrir la Canasta Básica Total.
Además, la UCA advierte que la problemática va más allá del ingreso y del cobro de la AUH. La EDSA 2025 detectó las siguientes privaciones:
- 37,5% tiene dificultades para comprar ropa o calzado.
- 36,8% presenta problemas de aprendizaje.
- 27,3% tiene pocos amigos o dificultades para hacerlos.
- 18,1% registra malestar emocional.
Finalmente, el informe señala que la calidad del empleo de los adultos es un factor determinante. Los hogares con empleo informal, las familias monomarentales y los residentes del NEA presentan una mayor exposición a la pobreza e indigencia.

